acosada, llenada, y ocupada
¡Qué día! En primer lugar, me despertí a las siete de la mañana y pasé el tiempo comiendo el helado ((muy mal)) y charlando por thefacebook ((mejor porque fue con mi mejor amiga, Liora)). Creo que me sentiera mal por los bell peppers. Tenía diarrea – porque comí la comida Thai anoche. Mi madre llegó a las diez y media y me manejó a Santa Cruz. Visitaron La Villa por un poco rato mientras obtuve mi etiqueta y planté las papas.Vi a Tony y le dije que yo no lo molestía después de esta tarde, cuando había completado mi primera rotación al Centro de Seymour.
Mi madre estaba muy impresionada cuando vio a la ballena. Tengo confianza que ella volvería para tomar mi gira. Pues, observé a mis compañeras guías muy bien, y durante la segunda gira, presenté información sobre los animales cautivos y el esqueleto de la ballena ((o, mejor, la vida de la creatura, antes de muerte)). Aprendí limpiar los vidrios del acuario y plegar las toallas limpias. Una compañera me dio un “lift” a La Villa. Recogí mis papeles que pienso de organizer – cargara una caja pesada cuesta arriba si Tony no me habría ayudado. Él cargó la caja a la pasada y al momento perfecto. Dos minutos después de habíamos llegado, llegó el autobús. Pude llegar al centro casí una hora antes de estaría necesario.
Esperé el Highway 17 Express, y charlé con dos muchachos mientras tomamos el autobús. Una era chica que tenía diecisiete años y intentó llegar algo lugar en Bahía Este ((creo)). El otro era muchacho que tenía veintitres años, de San Bruno. Yo comenté, “94066.” Entramos en una conversación sobre las direcciones, los “zip codes”.
Mientras tomando el Caltrain, encontré al conductor que fue maestro. Habíamos encontrado hace nueve meses, y yo había sentido que él estaba atractido a mi. Tenía cuarenta años, más o menos. Otra vez, charló conmigo y empezó la conversación sobre dos pasajeros que se cogieron siguiendo un partido de beisbol. Me reconoció. Atemptó a invitarme por almorzar un día esta semana. Rejeté la invitación.
Cuando llegué en casa, eran las once menos diez. Mi madre no estaba aquí. Miré el fin de Y Tu Mamá También, y durmí.
Mi madre estaba muy impresionada cuando vio a la ballena. Tengo confianza que ella volvería para tomar mi gira. Pues, observé a mis compañeras guías muy bien, y durante la segunda gira, presenté información sobre los animales cautivos y el esqueleto de la ballena ((o, mejor, la vida de la creatura, antes de muerte)). Aprendí limpiar los vidrios del acuario y plegar las toallas limpias. Una compañera me dio un “lift” a La Villa. Recogí mis papeles que pienso de organizer – cargara una caja pesada cuesta arriba si Tony no me habría ayudado. Él cargó la caja a la pasada y al momento perfecto. Dos minutos después de habíamos llegado, llegó el autobús. Pude llegar al centro casí una hora antes de estaría necesario.
Esperé el Highway 17 Express, y charlé con dos muchachos mientras tomamos el autobús. Una era chica que tenía diecisiete años y intentó llegar algo lugar en Bahía Este ((creo)). El otro era muchacho que tenía veintitres años, de San Bruno. Yo comenté, “94066.” Entramos en una conversación sobre las direcciones, los “zip codes”.
Mientras tomando el Caltrain, encontré al conductor que fue maestro. Habíamos encontrado hace nueve meses, y yo había sentido que él estaba atractido a mi. Tenía cuarenta años, más o menos. Otra vez, charló conmigo y empezó la conversación sobre dos pasajeros que se cogieron siguiendo un partido de beisbol. Me reconoció. Atemptó a invitarme por almorzar un día esta semana. Rejeté la invitación.
Cuando llegué en casa, eran las once menos diez. Mi madre no estaba aquí. Miré el fin de Y Tu Mamá También, y durmí.

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